Necesitarás aprender a no engancharte con gente pendeja que conoce perfectamente qué botones apretarte para hacerte explotar. Hay personas que te van a provocar con comentarios, indirectas o actitudes únicamente para comprobar si todavía pueden sacarte de tus casillas. No les entregues ese poder. Tu carácter es fuerte y cuando se te calienta la cabeza primero avientas el zarpazo y después preguntas qué pasó. Esta vez te conviene hacer exactamente lo contrario: observa, piensa y decide si realmente vale la pena responder.
No tengas miedo de reducir tu círculo. A cierta altura de la vida vale más tener tres personas con quienes puedas hablar sin cuidarte la espalda que treinta contactos que parecen comité de vecinas esperando el próximo chisme. Hay amistades que cumplieron su ciclo y no necesitas organizar un funeral para despedirlas; basta con dejar de insistir donde la conexión ya se terminó.
En el terreno sentimental podrías vivir algo bastante interesante con una persona que llegó recientemente a tu vida o con quien primero se desarrolló una amistad. La convivencia comenzará a despertar una atracción que quizá ninguno de los dos esperaba. Podrían aparecer mensajes más frecuentes, bromas con doble intención, miradas diferentes y esa tensión sabrosa donde los dos saben que está pasando algo, pero todavía se hacen bien pendejos.
Esta conexión tiene posibilidades de convertirse en una relación muy perra, pero necesitará comunicación clara. No quieras aplicar tus clásicas pruebas de “si le intereso, que me busque” mientras la otra persona está pensando exactamente lo mismo. Así pueden pasar tres meses mirándose las historias y ninguno mueve una chingada ficha. Si existe interés, permite que las cosas avancen naturalmente y habla cuando sea necesario. No confundas orgullo con dignidad.
También deja de permitir que los fracasos sentimentales anteriores dicten cómo debes comportarte con alguien nuevo. Que una persona te haya mentido no significa que todas mentirán; que alguien te haya utilizado tampoco significa que debas recibir al siguiente con interrogatorio, detector de mentiras y antecedentes no penales. Aprende de lo vivido, sí, pero no conviertas las heridas anteriores en sentencia para quien todavía no te ha hecho nada.
Si tienes pareja, mucho cuidado con la monotonía. Una relación no se acaba solamente por una infidelidad o una gran pelea; algunas se van apagando poquito a poquito porque dejaron de conversar, salir, sorprenderse y tocarse con ganas. Si últimamente todo se resume en pendientes, trabajo, cuentas y “¿qué vamos a cenar?”, hace falta moverle al asunto. Planeen algo distinto, recuperen detalles y, sobre todo, vuelvan a hablar como pareja y no únicamente como administradores del hogar.
En cuestiones personales comenzarás a recuperar seguridad para intentar algo que anteriormente no salió como querías. No confundas fracaso con incapacidad. Algunas puertas no se abrieron porque todavía te faltaban experiencia, contactos o preparación. Ahora tienes herramientas que antes no tenías.
Tu mayor victoria será aprender que no necesitas demostrarle nada a nadie. Deja que hablen, inventen y hagan sus pinches teorías. Mientras unos gastan tiempo opinando sobre tu vida, tú úsalo para construirla. El rugido más fuerte no será mandar gente a la chingada, sino avanzar tanto que sus comentarios ya ni siquiera alcancen a tocarte.

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