No permitas que la inmadurez, las pendejadas ni los malos modos de otras personas terminen echándote a perder momentos que te ha costado mucho conseguir. Traes una etapa en la que necesitarás aprender a seleccionar tus batallas, porque no todo comentario merece respuesta ni toda indirecta necesita que saques las uñas. Hay gente que disfruta picándote las costillas nomás para verte reaccionar y después hacerse la víctima. No les des ese gusto. A veces dejar hablando sola a una persona cala más que cualquier mentada de madre.
En trabajo y amistades podrías percibir ambientes pesados, competencia, comparaciones o personas demasiado pendientes de lo que haces. No des por hecho que cada tropiezo se debe a la envidia de alguien; también revisa qué puedes organizar mejor. Sin embargo, sí conviene ser más reservado con tus proyectos. Tienes la costumbre de emocionarte y contar lo que planeas antes de poner el primer ladrillo, y luego aparecen veinte opiniones que nadie pidió. Aprende a trabajar en silencio y anunciar cuando aquello ya esté amarrado.
Si eres creyente y te ayuda emocionalmente, puedes hacer una limpia, prender una veladora o realizar algún ritual tradicional para sentir que cierras ciclos y comienzas con mejor actitud, pero no dejes tus resultados únicamente en manos de eso. La mejor “abre caminos” seguirá siendo moverte, tocar puertas, insistir y corregir lo que no funcionó. Las oportunidades también necesitan encontrarte trabajando, porque acostado esperando señales lo único que podría llegarte es sueño.
Se aproxima un viaje, traslado o salida que romperá un poco con tu rutina. Podría surgir por invitación, asunto familiar, trabajo o simplemente porque necesitas despejarte. Organiza bien gastos y documentos antes de salir, porque también aparecen trámites, firmas, solicitudes, renovaciones o papelería que tendrás que atender. Lee todo antes de firmar y guarda comprobantes; luego andas buscando papeles como gallina sin cabeza y jurando que “aquí los había dejado”.
Una amistad cercana podría contarte sobre el final de una relación larga. Escucha y acompaña, pero no quieras convertirte en juez, abogado y Ministerio Público del rompimiento. Tú solamente conocerás una versión y podrías terminar peleado con alguien por defender una historia que después hasta reconciliación tendrá.
Cuida también tus movimientos porque podrías andar más distraído o distraída de lo habitual. Escaleras, pisos mojados, banquetas, prisas y andar viendo el celular mientras caminas pueden ocasionarte un buen fregadazo. No significa que necesariamente vaya a ocurrirte algo; simplemente evita descuidos innecesarios y bájale dos rayitas a querer hacer cinco cosas simultáneamente.
En cuestiones del amor, alguien del pasado podría reaparecer con conversación aparentemente inocente y terminar despertando deseos que creías archivados. Existe posibilidad de encuentro íntimo o de que vuelva una química bastante fuerte. Antes de aventarte como si estuvieran regalando afecto, pregúntate qué esperas después. Si solamente quieres pasarla bien y ambos están en el mismo canal, deja claras las cosas; pero si todavía tienes sentimientos, cuidado con entregar el cuerpo esperando que de ahí nazca una relación que la otra persona nunca prometió.
Y deja de mendigar amor, atención o amistad. Si necesitas perseguir constantemente a alguien para que te responda, te invite, te busque o te incluya, ahí no es. Date el taco que mereces. No por soberbia, sino porque finalmente estás comprendiendo tu valor. Quien quiera compartir contigo tendrá que demostrarlo con hechos, porque palabras bonitas cualquiera las avienta y hasta con faltas de ortografía.
Tu verdadera transformación comenzará cuando dejes de preocuparte por caerle bien a todo mundo. No cualquiera merece conocer tus planes, entrar en tu intimidad ni disfrutar de tu mejor versión. Hazte más selectivo o selectiva y verás cómo disminuye el drama y aumenta la tranquilidad.

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