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domingo, 27 de septiembre de 2026

ACUARIO – 28 DE SEPTIEMBRE DE 2026




Apenas empieza el lunes y ya traes la cabeza poniendo música triste a escenas que todavía ni suceden, Acuario. Un cambio en el clima, una noche de poco sueño o una foto vieja pueden dejarte más sensible de lo habitual. Date cuenta de cómo estás sin insultarte por sentirlo. Abre la ventana, sal un momento si puedes, come algo y elige una tarea pequeña para arrancar el día. No necesitas resolver toda tu vida antes del desayuno; con dejar de alimentar durante horas el mismo pensamiento ya empiezas a darte un respiro.


Hay un asunto del pasado que repasas como si en la repetición número cuarenta y siete fueras a encontrar la respuesta que faltaba. Pregúntate si hoy puedes hacer algo concreto al respecto: pedir una aclaración, reparar un daño o cambiar una costumbre. Si la respuesta es sí, ponle fecha. Si no, deja de prestarle toda la noche a una conversación que terminó hace tiempo. Cuando te cueste dormir, anota lo que te preocupa para retomarlo al día siguiente y aléjate un rato del teléfono. A las dos de la mañana hasta un mensaje sin punto final parece amenaza internacional.


En las amistades notarás movimiento. Alguien con quien antes hablabas seguido lleva semanas sin buscarte, mientras otra persona podría reaparecer con ganas sinceras de verte. No hagas una lista de ausencias para medir cuánto vales. Si extrañas a alguien, invítale a tomar un café una vez y observa si también pone de su parte. Y si la relación ya se enfrió, puedes agradecer lo que compartieron sin seguir persiguiendo una respuesta que nunca llega. Dedica tiempo a quien sí se sienta contigo, aunque no lleven veinte años conociéndose.


En casa podría surgir un pleito por algo que una persona dijo y otra entendió de manera distinta. Si te toca escuchar dos versiones, no te ofrezcas a traducir emociones a gritos de un cuarto al otro. Pregunta qué pasó, separa lo que viste de lo que te contaron y sugiere que hablen quienes están involucrados. Mucho ojo si alguien intenta ponerte la culpa de que los demás no se entiendan. No te conviertas en el encargado oficial de arreglar una familia entera mientras tus propios pendientes hacen fila afuera de la puerta.


También deja de asumir responsabilidad por cada mal humor que encuentras. Que una persona esté callada no demuestra que la hiciste enojar; que cancelen un plan no significa que ya no te quieran. Antes de disculparte por algo que ni sabes si ocurrió, pregunta: «¿Pasa algo conmigo o traes otro asunto?». Y si cometiste un error, reconoce exactamente ese error, sin adjudicarte los de todo el vecindario. Esa costumbre de cargar culpas ajenas te deja agotado y encima no resuelve el problema verdadero.


Haz hoy una cosa por ti que no dependa de que alguien te conteste: termina un pendiente, prepara algo rico o sal a despejarte. Si el desánimo persiste y te dificulta dormir o seguir con tu rutina, busca apoyo profesional. Mereces compañía y ayuda, pero también mereces hablarte con más respeto. Ya habrá quien te quiera hacer menos; no te pongas tú primero en la fila.


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