Se te viene una situación con una amistad que va a terminar una relación y va a correr contigo a desahogarse como si fueras psicólogo de cabecera. Aquí el detalle no es escuchar, eso se te da muy bien, el problema es cómo vas a abrir la boca después. Mide tus palabras, porque puedes ayudar o terminar echándole más leña al fuego sin darte cuenta. No todo lo que piensas se dice, y menos cuando la otra persona está sensible. Aprende a ser apoyo, no juez, porque luego por querer “aconsejar” terminas metido en problemas que ni son tuyos.
En cuestiones de salud, cuidado con gripa, garganta y todo lo respiratorio, pero más allá de eso, hay un cambio interno que te está transformando. Ya no eres el mismo de antes, ahora estás más vivo, más atento y menos ingenuo. Ya no cualquiera te ve la cara, y eso aunque te haga ver más frío o más directo, es justo lo que necesitas para dejar de cargar con problemas ajenos. Te estás volviendo más selectivo, y eso es crecimiento, no mala actitud.
Deja de perder tiempo con gente que solo aparece cuando necesita algo. Tú no naciste para andar rogando cariño ni atención, ni para estar disponible como tienda de conveniencia 24/7. El que quiera estar, que esté de verdad, y el que no, que se vaya derechito sin escalas. Aprende a valorarte, porque cuando tú lo haces, los demás no tienen de otra más que respetar o abrirse.
Ojo con una persona de piel morena clara que se acerca con cara de buena onda, pero trae lengua larga. Podrías confiarle cosas personales y después verte enredado en chismes familiares o malentendidos. No cuentes todo, no todos tienen la misma lealtad que tú. Hay cosas que se guardan y punto.
En cuanto a cambios, no hagas movimientos nomás por impulso o por querer sentir que avanzas. Si no es para mejorar, mejor ni le muevas. También deja de prometer cosas que no sabes si vas a cumplir, porque eso te está quitando credibilidad. Aquí lo que vale son los hechos, no las palabras bonitas.
Se asoma un sueño con una expareja, y no es coincidencia, esa persona te ha estado pensando más de lo que imaginas. No significa que debas regresar, pero sí que hay energía pendiente que necesitas cerrar bien.
Y en lo económico, hay oportunidad de negocio, especialmente en ventas o algo relacionado con comida. Si lo haces bien, te puede dejar buen dinero. No lo tomes a la ligera, porque ahí hay una puerta que sí vale la pena abrir.

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