Tu economía empieza a agarrar saborcito bueno, de ese que poco a poco se siente en la cartera y en la tranquilidad, pero tampoco te emociones de más ni andes cantando victoria antes de tiempo, porque todavía hay gente bien envidiosa rondando y nomás está esperando que te descuides para meterte el pie. Este 20 de marzo te pide discreción, aprende a guardar tus planes como guardas tus mejores secretos, porque no todo el mundo merece saber hacia dónde vas ni qué estás construyendo. A veces por andar contando de más, terminas salando lo que apenas iba agarrando forma.
En la familia vienen sorpresas, algunas te van a sacar una sonrisa y otras te van a dejar pensando, pero todas te van a enseñar algo. No te cierres, aunque a veces sientas que te desesperan, ahí hay aprendizajes importantes para ti. Eso sí, no cargues problemas que no son tuyos, porque luego terminas agotado y sin ganas ni de levantarte de la cama.
Y hablando de eso, habrá días en los que te cueste arrancar, donde la flojera y el desánimo te quieran ganar, pero no es que no puedas, es que necesitas reencontrarte contigo. El amor, bien llevado, te va a ayudar a sanar partes de ti que ni sabías que estaban lastimadas. Si tienes pareja, entran en una etapa donde se dicen las cosas como son, sin tanto adorno, y ahí es donde se ve si hay madera para algo serio o si nomás era puro cuento bonito. Entiende algo: quien quiere estar, se queda sin que lo ruegues.
En tu estilo de vida hay cambios que ya no puedes seguir posponiendo, sobre todo en la alimentación y en cómo te estás cuidando. Tu cuerpo te está dando señales, pero tú te haces como que no ves. No se trata de matarte de dieta, pero sí de dejar de abusar de lo que sabes que te hace daño. También cuidado con caídas o golpes, andas medio distraído y eso te puede meter en un susto.
Vienen oportunidades de viaje que te van a llenar el alma, pero más allá del paseo, lo importante es lo que vas a reflexionar. Es momento de sentarte contigo mismo y analizar en qué la has regado, no para castigarte, sino para no repetir la misma historia de siempre. Porque si no aprendes, la vida te vuelve a poner la misma lección, pero más fuerte.
Deja que la gente hable, que ladre si quiere, tú enfócate en lo tuyo. Lo que sale de tu boca habla de lo que traes dentro, así que cuida tu forma de expresarte, porque también ahí defines tu camino. Vienen días buenos, pero dependen mucho de qué tanto estés dispuesto a cambiar lo que ya no te suma. Hoy más que nunca, elige paz, elige avanzar y sobre todo, elígete a ti. Porque cuando tú estás bien, todo alrededor comienza a acomodarse solito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario