Si ya tienes quien te consienta, te procure y te dé tu buena dosis de cariño, bájale dos rayitas a ese coqueteo que traes por redes, porque una cosa es jugarle al interesante y otra muy distinta es andar calentando la sopa en otras cocinas. No te metas en problemas gratis, porque podrías provocar una discusión fuerte con tu pareja por algo que fácilmente podrías evitar. No todo se presume, no todo se responde y no toda atención externa te conviene.
Tu corazón sigue siendo enorme, noble y hasta medio confiado, y eso mismo es lo que atrae personas importantes a tu vida, pero también es lo que te mete en problemas cuando no sabes poner límites. Ya es momento de que te ames lo suficiente como para no depender de nadie, como para no rogar cariño y como para entender que tu paz no debe estar en manos ajenas. Cuando aprendas a estar bien contigo, todo lo demás empieza a fluir mejor.
Se viene una etapa intensa en lo emocional. Vas a sentirte sensible, incluso un poco herido o herida por situaciones recientes que te hicieron dudar de la gente que te rodea. Y no estás loco o loca, han pasado cosas que te han hecho desconfiar, que te han movido el piso y que te han dejado pensando si vale la pena seguir creyendo en ciertos vínculos. Aquí no se trata de cerrarte, sino de aprender a elegir mejor.
Es momento de hablar claro, de poner las cartas sobre la mesa y de dejar de hacerte el que no ve. Si alguien no quiere estar contigo, no lo va a estar aunque te esfuerces el doble. Deja de perder tiempo donde no hay interés real, porque solo te desgastas emocionalmente. A veces te metes en situaciones complicadas por pura necedad, por no querer aceptar lo evidente, y luego eres tú quien termina pagando las consecuencias.
Ten cuidado con lo que piensas y con lo que deseas, porque traes la energía bien cargada y lo que pasa por tu mente tiene fuerza para manifestarse. Si te llenas de ideas negativas, de miedos o de inseguridades, eso mismo es lo que atraes. Mejor enfoca tu mente en lo que quieres construir, en lo que deseas que crezca y en lo que te da paz.
Aprende a decir que no sin sentir culpa. No tienes que estar disponible para todo mundo ni resolverle la vida a los demás. Te cargas problemas ajenos como si fueran tuyos y eso solo te agota. Primero estás tú, tu estabilidad y tu tranquilidad.
El amor en este momento es incierto, no porque no exista, sino porque no es el tiempo adecuado para que se dé como tú quisieras. Y eso no significa que estés destinado a estar solo o sola, significa que necesitas trabajar en ti antes de compartirte con alguien más.
Cuida mucho lo que dices, porque podrías lastimar o alejar a una persona que sí te está mostrando interés real. A veces por impulsivo o por hablar sin filtro terminas arruinando algo que valía la pena. Piensa antes de hablar y mide tus palabras, porque no todo se puede reparar después.
Este es un momento para madurar, para soltar lo que duele y para aprender a elegirte primero sin culpa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario