LEO 1 MARZO
Leo, ya estuvo suave de revolcarte en el pasado como si ahí fueras a encontrar respuestas. Mira, te lo dice esta señora que ya vio caer y levantarse a muchos: lo que fue, fue, y lo que no funcionó, bendición disfrazada era. Este 1 de marzo 2026 no es para que sigas lamiéndote heridas, es para que te pongas pomadita, soples fuerte y camines con la frente en alto. Porque cuando tú decides brillar, mi rey, hasta el sol se hace a un ladito.
Se viene estrés laboral, sí, pero no es para que andes como gallina sin cabeza. Organízate. Anota pendientes. Deja de querer hacerlo todo al último momento porque luego andas quejándote de que no te alcanza el día. No es que la vida te tenga coraje, es que tú a veces te haces bolas solito. Si te administras bien, hasta tiempo te va a sobrar para ese gustito que traes pendiente.
Aguas con las amistades, sobre todo con esa persona de piel blanca que trae el hocico más suelto que cinturón viejo. Anda vociferando cosas que ni al caso. No te metas en chismes, porque el que se mete a revolver lodo termina salpicado. Tú aprende a respetar decisiones ajenas y deja que cada quien cargue su cruz. No te pongas la camisa de once varas por andar defendiendo lo indefendible.
Se empieza a planear un viaje, y huele a playa o hasta fuera del país. Ya te hacía falta cambiar de aire, porque cuando Leo se encierra mucho tiempo empieza a rugir por todo. Ese viaje no solo será descanso, será sacudida espiritual. Vas a regresar distinto, más centrado y menos orgulloso. Sí, leíste bien, menos orgulloso. Porque el orgullo mal manejado te ha hecho perder más de lo que aceptas.
Sueños raros con exparejas te estarán moviendo emociones. No es que regresen para quedarse, es que tu cabeza necesita cerrar ese ciclo bien cerrado. Una situación que te tenía mortificado empieza a acomodarse en cuestión de días. A veces la solución no llega cuando quieres, llega cuando ya aprendiste la lección.
Tus inseguridades comienzan a bajar de volumen. Entras en un ciclo más estable donde ya no necesitas demostrar nada. Te manejarás con seguridad, pero sin tanta altanería. Y eso, mi Leo, te va a abrir más puertas que cualquier rugido.
Un amor de tierras lejanas vuelve a tocar la puerta. Y esta vez no viene a jugar. Si decides abrir, hazlo sin fantasmas del pasado. Porque cuando tú te entregas sin miedo, las cosas se construyen más sólidas que nunca. Pero si entras con dudas, ni la mejor intención aguanta.
Consejo de esta vieja sabia: deja de vivir en el suelo, que tú naciste para trono, no para alfombra. Levántate, sacúdete y camina como quien sabe lo que vale. Porque cuando tú te la crees, el mundo entero también.

Comentarios
Publicar un comentario