Es momento de que comiences a ver por ti antes de querer resolverle la existencia a medio mundo, porque últimamente pareces oficina de atención al cliente: todos llegan con sus problemas, sus tragedias, sus chismes y sus pendientes, y tú muy servicial queriendo encontrarles solución. El problema es que mientras acomodas la vida ajena, la tuya se te está llenando de asuntos pendientes. Aprende a decir “ahorita no puedo” sin sentirte culpable; ayudar es bonito, pero convertirte en salvavidas de gente que sabe nadar ya es otra chingada cosa.
No comas ansias con tus sueños ni quieras recoger mañana lo que apenas sembraste ayer. Traes proyectos, deseos y objetivos que pueden avanzar favorablemente, pero necesitarán constancia. Tu desesperación podría hacerte pensar que estás perdiendo el tiempo cuando en realidad estás construyendo algo que todavía necesita madurar. Sigue poniendo tu granito de arena y deja de estar desenterrando la semilla cada tres días para ver si ya creció.
También necesitas reconocer ciertos errores que has cometido más de una vez. Si siempre terminas decepcionado por confiar demasiado rápido, prestar dinero que después no recuperas o darle oportunidades a personas que ya te demostraron cómo son, entonces ahí hay una lección que sigues haciéndote güey para aprender. La vida puede enseñarte, pero tampoco puede hacerte la tarea completa.
Aléjate de personas chismosas que solamente llegan a llenarte la cabeza de basura. Podrías enterarte de un comentario relacionado contigo o con alguien cercano, pero antes de hacerla de pedo confirma que sea verdad. Habrá alguien que quiera ponerle de su cosecha a una historia para provocar diferencias. No permitas que una lengua larga controle tus emociones ni te haga pelear con quien no debes.
En cuestiones sentimentales necesitas aprender a amarte al grado de no considerar indispensable a ninguna persona para sentirte completo. Tener pareja puede ser maravilloso, pero necesitar desesperadamente una para sentir que vales es otro boleto. Si estás soltero, no aceptes migajas solamente porque extrañas compañía. Y si tienes una relación, cuida que exista reciprocidad: no puedes ser siempre tú quien busca, perdona, comprende y termina arreglando hasta lo que no rompió.
Eres de corazón noble y precisamente por eso necesitas poner límites. Hay personas que ya descubrieron que contigo pueden llegar llorando, contarte tres desgracias y salir con solución incluida. Ten cuidado, porque una cosa es tener buen corazón y otra permitir que te agarren de su puerquito.
El pasado también podría querer meterse nuevamente donde nadie lo invitó. Un recuerdo, conversación o persona podría remover sentimientos que creías superados. Dale carpetazo a lo que ya terminó. No necesitas borrar tu historia, pero sí dejar de utilizarla como medida para juzgar todo lo nuevo que llega.
En trabajo y dinero se marca una etapa para organizar pendientes y corregir pequeños desórdenes antes de que crezcan. Revisa pagos, compromisos y gastos innecesarios. Podrías descubrir que estás soltando dinero en cosas que prácticamente ni utilizas. Una decisión inteligente podría ayudarte a recuperar estabilidad durante las siguientes semanas.
Y recuerda algo importante: amor con amor se paga, pero no conviertas la traición en excusa para actuar igual de culero que quien te lastimó. La mejor manera de cerrar cuentas no siempre es regresar la misma moneda. Cuida lo que haces, porque tarde o temprano nuestras acciones encuentran el camino de regreso. Haz las cosas de tal manera que, cuando la vida te cobre o te premie, puedas recibir la factura sin tener que esconderte debajo de la cama.

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