Vas a seguir tropezando mil y una veces con la misma piedra mientras te empeñes en dejarla exactamente en medio del camino. Ya no basta con decir “ahora sí aprendí”; necesitas demostrarlo tomando decisiones diferentes. Si sabes qué persona, hábito, ambiente o situación termina llevándote siempre al mismo pinche hoyo, corta el camino desde antes. No esperes llegar otra vez al desastre para entonces preguntarte por qué te sucedió lo mismo. Algunas tentaciones vienen disfrazadas de nostalgia y otras de “una última oportunidad”, pero tú ya conoces perfectamente cómo termina esa película.
Pon de tu parte para alcanzar las metas que últimamente has estado aplazando. Tienes capacidad de sobra, pero en ocasiones te gana el perfeccionismo y terminas esperando el momento ideal para comenzar. Ese momento probablemente nunca llegue. Empieza con lo que tienes y corrige sobre la marcha. Equivocarte no es el problema; el problema sería cometer exactamente el mismo error sabiendo perfectamente dónde estaba la trampa.
Mucho cuidado también con tu lengua cuando estés entre amistades. Podrías sentir tanta confianza que termines contando información personal, planes, problemas familiares o detalles sentimentales que después podrían utilizarse en tu contra. No todos los que se ríen contigo tienen derecho a conocer hasta dónde guardas los calzones. Hay cosas que necesitan quedarse en casa. Una conversación aparentemente inocente podría terminar llegando a oídos de alguien que no debería enterarse.
Precisamente tendrás que observar mejor a una amistad que últimamente anda demasiado pendiente de lo que haces, compras, consigues o publicas. No significa que debas desconfiar de medio mundo, pero sí prestar atención a ciertas actitudes. Si alguien constantemente minimiza tus logros, hace comentarios disfrazados de broma o parece alegrarse demasiado cuando algo te sale mal, toma distancia. La envidia rara vez llega diciendo “te tengo envidia”; normalmente llega sonriendo y preguntando cómo le hiciste.
En el amor, si tienes pareja, la rutina podría convertirse en el verdadero enemigo. No necesitas esperar a que la relación esté colgando de un hilo para volver a ponerle sabor al caldo. Cambien actividades, salgan de los lugares de siempre, improvisen una escapada o conozcan algún sitio diferente. Hasta una salida sencilla puede ayudar muchísimo cuando existe disposición de ambos. Lo importante será dejar de convivir como dos empleados checando tarjeta de entrada y salida.
Si estás soltero o soltera, antes de buscar quién te acompañe necesitas tener claro qué clase de relación quieres. Deja de aceptar migajas solamente porque vienen servidas en plato bonito.
Tu parte emocional comienza a entrar en un periodo mucho más tranquilo. Situaciones que hace poco te quitaban el sueño empezarán a perder fuerza y entenderás que algunas respuestas llegaron precisamente cuando dejaste de perseguirlas. Esa paz también te ayudará a tomar mejores decisiones.
En cuestiones de dinero conviene evitar compras hechas únicamente para levantar el ánimo o demostrar que puedes darte ciertos gustos. Una oportunidad para organizar mejor tus gastos podría permitirte avanzar hacia una compra o proyecto importante.
También aprenderás algo fundamental: sacar personas de tu vida no siempre requiere pleito, discurso ni mariachi de despedida. Algunas veces simplemente dejas de buscar, de explicar y de estar disponible para quien solamente aparece cuando necesita algo.
Tu situación comienza a mejorar un chingo, pero necesitarás proteger esa tranquilidad que tanto trabajo te ha costado construir. No vuelvas a abrir puertas solamente porque alguien conocido está tocando. Primero fíjate quién es, qué quiere y, sobre todo, recuerda por qué chingados habías puesto el cerrojo.

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