Una persona de piel clara que pertenece a tu pasado podría buscar cualquier pretexto para volver a saludarte. Quizá aparezca con un “me acordé de ti” tan casual que hasta parece ensayado frente al espejo. Antes de emocionarte o mandarla directito al carajo, recuerda cómo terminaron las cosas y qué ha cambiado de verdad desde entonces. Extrañar los buenos momentos es natural; olvidar lo que te hizo sufrir ya es hacerle trampa a tu memoria. Si decides responder, hazlo porque tú quieres, no porque te agarraron en una noche de nostalgia.
Precisamente andarás recordando una época en la que te sentías más ligero, más querido o más seguro de ti. Está bien mirar las fotos y sonreír, pero cuidado con pensar que todo tiempo pasado fue mejor: las fotos no enseñan las cuentas por pagar ni los pleitos que hubo detrás. Busca qué era lo que te hacía feliz entonces. A lo mejor no extrañas a cierta persona, sino la libertad de salir sin pedir permiso, una amistad que dejaste enfriar o la costumbre de dedicarte tiempo. Eso sí puedes recuperarlo sin regresar a una historia que ya tuvo su final.
En el amor, deja de perseguir a quien te contesta cuando se aburre y desaparece cuando tú necesitas algo. No mendigues un lugar en una vida donde siempre te dejan parado en la puerta. Tu atención vale demasiado para repartirla como muestra gratis en el supermercado. Conoce gente nueva sin exigir que el primer encuentro se convierta en relación: conversa, observa si hay interés mutuo y date chance de disfrutar sin andar redactando el acta de matrimonio después de un café.
Si tienes pareja, podrías notar que otras personas buscan su atención. No conviertas cada saludo en prueba de infidelidad ni te hagas de la vista gorda si algo concreto te incomoda. Hablen de los límites que ambos esperan respetar cuando alguien coquetea. Acuerdos claros evitan que uno se sienta policía y el otro, acusado. Y si tu pareja disfruta demasiado provocar celos, dilo de frente: una relación necesita consideración, no concursos de quién recibe más miraditas.
En tu familia hay alguien con quien llevas tiempo hablando solo de pendientes. Pregúntale cómo está de verdad y escucha la respuesta sin mirar el teléfono. No necesitas organizar una comida de veinte platillos para acercarte; una llamada o una visita breve puede abrir una conversación importante. También tienes un asunto sin resolver con una amistad. Si escuchaste un chisme, verifica qué ocurrió directamente con esa persona antes de permitir que un tercero les acomode la pelea y luego se siente a verla con palomitas.
Tu confianza en ti mismo también pide atención. Hacia el cierre del mes podría surgir una oportunidad para aprender, trabajar con alguien distinto o retomar una idea que habías dejado quieta. Prepárate y muestra lo que sabes hacer, aunque todavía estés aprendiendo. En cuanto a tus hábitos, revisa si estás comiendo por hambre o para calmar el estrés; cuida tu cuerpo con constancia, sin castigarte por un antojo. Y si un sueño te deja inquieto, tómalo como ocasión para pensar en lo que sientes, no como sentencia de lo que va a suceder. Lo que puedes atender despierto merece más atención que cualquier señal a medianoche.

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