Te anda rondando la idea de escribirle a alguien del pasado, pero antes de agarrar el teléfono pregúntate qué quieres recuperar exactamente. Porque una cosa es extrañar a una persona y otra muy distinta extrañar el ruido que hacía en tu vida, aunque la mitad de ese ruido fueran pleitos. No confundas la costumbre de sufrir con una prueba de amor. Si terminaste por razones serias, recuérdalas completas, no solo la escena bonita que tu memoria escogió para tentarte a las once de la noche. Déjate una noche para pensarlo antes de mandar ese «hola, ¿cómo estás?» que sabes que trae veinte capítulos escondidos.
En asuntos del corazón, la decisión te toca a ti. Escucha a tus amigos si tienen una preocupación concreta, pero no entregues tu relación a votación como si fueran a elegir al padrino de la fiesta. También hay vecinos que opinan mucho porque desde su ventana todo se ve facilito. Pregúntate si con esa persona puedes hablar sin miedo, si se respetan y si ambos quieren algo parecido. Si estás soltero, muestra interés donde haya respuesta; no le ruegues cariño a quien solo aparece cuando necesita que le levantes el ánimo o le invites la cena.
Con tu pareja, cuida especialmente los pleitos que empiezan por una tontería y terminan sacando facturas de hace dos años. Si sientes que vas a decir algo para herir, pide una pausa y vuelve cuando puedas hablar del asunto real. Ganar una discusión dejando a la otra persona hecha polvo es una victoria bastante pinche. Di qué ocurrió, cómo te hizo sentir y qué necesitas que cambie. Y escucha si tú también has puesto de tu parte para que el ambiente esté tan pesado como olla de tamales sin ventilación.
Podría entrar un dinero extra que te dé un respiro. Antes de comprar algo solo porque «te lo mereces», decide cuánto irá a una necesidad, cuánto a un pendiente y cuánto puedes disfrutar sin remordimientos. El gusto sabe mejor cuando no llega acompañado de una deuda nueva. También revisa tus proyectos: uno quizá se detenga o cambie de forma, y eso te va a dar coraje si ya lo presumiste a medio mundo. Averigua qué falló, conserva los contactos útiles y prepara una alternativa. En las próximas semanas podría abrirse otra posibilidad, pero te conviene estar listo en vez de esperar sentado a que toque el timbre.
Una amistad cercana podría andar desanimada y buscarte seguido. Acompáñala, invítala a hacer algo sencillo y escucha sin convertir cada conversación en una obligación tuya. No puedes cargar con el estado de ánimo de dos personas todos los días. Si te preocupa cómo se encuentra, anímala a buscar apoyo adecuado; tú puedes quererla mucho sin ser su único sostén.
Hay una decisión pendiente que te está robando sueño porque intentas complacer a todos antes de elegir. Escribe qué ganas y qué pierdes con cada opción, pon una fecha para resolver y acepta que ninguna viene libre de inconvenientes. No te culpes por errores que no cometiste ni permitas que alguien use tu pasado para manejarte. Mira también a quienes han estado presentes cuando no había aplausos. Ahí hay cariño que merece atención, Leo. Endereza la corona, sí, pero primero abre bien los ojos.

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