Esa amistad que antes te contaba sus penas ya te está provocando otras ideas, Géminis. Te descubres arreglándote de más para verla, esperando sus mensajes y repasando una broma que hizo como si fuera declaración de amor con mariachi incluido. Antes de lanzarte, pregúntate qué sientes cuando pasan varios días sin hablar: ¿extrañas a esa persona o extrañas que alguien esté pendiente de ti? La soledad sabe disfrazarse de flechazo, y luego uno anda planeando boda con quien apenas le prestó un cargador.
Si después de pensarlo sigues sintiendo algo, habla con esa persona en privado y sin montar una escena. Dile que la amistad ha empezado a significar algo distinto para ti y pregunta cómo lo vive. Dale espacio para responder, aunque su respuesta no sea la que esperabas. Si hay interés mutuo, pueden avanzar despacio y ver si se entienden también fuera del papel de confidentes. Si no lo hay, decide si necesitas tomar distancia para acomodar tus sentimientos. Quedarte cerca mientras finges que no pasa nada solo te va a poner a escuchar sus historias de amor con cara de «qué gusto», cuando por dentro se te quema el comal.
En otro asunto, cuidado con las mentiras que llamas «piadosas». Decir que ya pagaste algo, que avisaste a tiempo o que no viste un mensaje puede sacarte del apuro cinco minutos, pero después tendrás que inventar otra historia para tapar la primera. Si cometiste un error, reconoce qué pasó y ofrece una solución concreta. Una disculpa sirve más cuando va acompañada de hechos. Tu palabra te ha costado años de esfuerzo; no la abarates por evitar una conversación incómoda de diez minutos.
Con tu salud, deja de tratar los malestares como si se arreglaran solos mientras tú sigues desvelándote, comiendo a cualquier hora y sobreviviendo a puro café. Organiza comidas más completas, incluye frutas y verduras si están a tu alcance, toma agua y procura dormir mejor. Si notas síntomas frecuentes o algo que te preocupa, consulta a un profesional de salud en lugar de hacerle caso al primer diagnóstico que te mande una tía por WhatsApp. Escuchar a tu cuerpo también es una forma de cumplirte la palabra.
Podría organizarse una reunión con amistades a las que no ves desde hace mucho. Habrá historias nuevas, viejas bromas y una que otra persona empeñada en sacar asuntos que ya deberían estar jubilados. Disfruta el encuentro sin competir por quién tiene la vida más resuelta. Pregunta, escucha y cuenta solo lo que de verdad quieras compartir. No debes explicar tus decisiones como si todos hubieran comprado boleto para opinar.
Y en redes sociales, aguántate las ganas de responderle a quien anda buscando pleito en los comentarios. Un chisme compartido por impulso puede llegar a la persona equivocada y convertirte en protagonista de una bronca que ni era tuya. Antes de publicar o reenviar, revisa si sabes qué ocurrió y si vale la pena meter tu nombre ahí. Esta semana te irá mejor usando la boca para decir la verdad y dar un beso, si se arma, que para echarle aire a un incendio ajeno.

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