En la medida en que des también recibirás, pero no quieras exigir atención, cariño, tiempo y fidelidad cuando tú estás ofreciendo todo a cucharaditas. Las relaciones necesitan reciprocidad y si tienes pareja será momento de preguntarte qué estás aportando realmente. No todo se arregla diciendo “así soy”; algunas maneras de actuar necesitan cambiar cuando comienzan a lastimar a quien tienes enfrente. Si esperas que tu pareja afloje, comprenda y haga sacrificios, también tendrás que poner de tu parte.
Tu chingado orgullo ha sido una de tus cruces más pesadas. Puedes extrañar muchísimo a una persona y aun así hacerte como que te vale madre nomás para no mandar un mensaje. Puedes saber perfectamente que te equivocaste y preferir tragarte tres días de silencio antes que decir “perdón”. Eso no siempre es fortaleza; algunas veces es terquedad con maquillaje. Aprende a reconocer cuándo vale la pena bajar la guardia, porque podrías perder algo importante por querer ganar una batalla que nadie estaba peleando.
Las cuestiones amorosas se muestran algo confusas. Podrían aparecer sentimientos encontrados, dudas y ciertos celos provocados más por suposiciones que por hechos. Antes de armar una investigación digna de la Fiscalía porque alguien puso un “me encanta”, pregunta directamente qué sucede. Tu imaginación, cuando se combina con inseguridad, puede fabricar historias completitas con reparto, soundtrack y hasta segunda temporada.
Si estás soltero o soltera, revisa también tus exigencias. Quieres alguien atractivo, inteligente, trabajador, fiel, divertido, independiente, detallista, con estabilidad económica, sin traumas, sin ex y que además conteste inmediatamente. Pues tampoco estás encargando criatura por catálogo. Tener estándares está perfecto, pero buscar perfección solamente provoca que descartes personas interesantes por detalles insignificantes. Como esté el sapo estará la pedrada, así que pide bonito, pero también ofrece bonito.
Una decepción relacionada con una amistad podría ayudarte a conocer la verdadera cara de alguien. No necesariamente habrá pleito; podría bastar una actitud, comentario o ausencia en un momento importante para que entiendas dónde estás parado. No hagas escándalo. Algunas personas se eliminan solitas cuando uno deja de justificarles todo.
Necesitas endurecer un poquito el corazón sin convertirlo en piedra. Bien sabemos que tienes corazón de pollo aunque quieras aparentar que acabas de salir del quinto infierno. Cuando quieres, quieres con ganas, y precisamente por eso te cala tanto descubrir que alguien no actuó con la misma lealtad.
Pero tampoco te hagas la víctima profesional. Tú también has cometido errores, ocultado cosas o dicho mentiras creyendo que así evitabas problemas. Aunque fueran “piadosas”, siguen siendo mentiras. Tus intenciones pudieron ser buenas, pero eso no obliga a los demás a interpretarlas igual. Si necesitas recuperar la confianza de alguien, no la exijas: constrúyela con acciones.
En dinero aparece la necesidad de controlar un impulso. Podrías querer comprar algo simplemente porque te lo mereces, y sí, seguramente te lo mereces, pero la tarjeta también merece que la dejes descansar.
Viene una etapa para limpiar vínculos y poner las cartas sobre la mesa. No permitas más pendejadas ni que jueguen con tus sentimientos, pero tampoco hagas tú aquello que tanto criticas. Quieres relaciones leales, entonces comienza siendo congruente con lo que pides. Cuando aprendas a bajar el orgullo sin bajar tus estándares, dejarás de perder personas valiosas y también dejarás de conservar gente que nomás estaba haciendo horas extras para chingarte la paciencia.

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