Si te distanciaste de tu pareja o de una amistad por una discusión reciente, se abre una oportunidad para acercarse. Eso sí, no aparezcas con una sonrisa traviesa pretendiendo que el problema se evaporó porque se dieron un abrazo. Primero averigua qué lastimó a cada quien y reconoce tu parte sin agregar el clásico “pero tú empezaste”. Después vendrán las caricias, si ambos las desean. La reconciliación puede ponerse sabrosa, y a ti imaginación no te falta, pero el sexo no sirve para amarrar a nadie ni sustituye una conversación que llevan semanas evitando.
Con una amistad, mide bien el terreno antes de confundir el alivio de volver a verse con una invitación romántica. Quizá se extrañaban como amigos, quizá hay algo más; no necesitas resolverlo en la primera salida. Pregunta, escucha y deja que la otra persona también diga qué quiere. Te ahorrarás ese momento incómodo en que tú llevas media novela escrita y la otra persona nomás quería recuperar su compañera o compañero de aventuras. Hasta la pasión más atrevida necesita que ambos estén leyendo el mismo capítulo.
Tu carácter andará fuerte, especialmente cuando alguien cambie un plan que ya tenías perfectamente armado. Puedes defender tu punto sin tratar a los demás como empleados que perdieron el manual de instrucciones. Antes de soltar una respuesta filosa, toma agua, da una vuelta o espera diez minutos. Si la molestia sigue ahí, habla del hecho concreto: “me avisaste tarde” funciona mejor que “siempre haces lo que te da la gana”. No se trata de tragarte el coraje, sino de evitar que un mal rato se lleve por delante una relación valiosa.
Si estás sin pareja, podrías conocer a alguien mediante una amiga o una conversación en redes sociales. Esa persona te sacará una sonrisa en un momento en que traes cara de pocos amigos. Disfruta el intercambio y verifica con calma quién es antes de compartir datos personales o hacer planes para verse. Si se encuentran, elige un sitio público y avisa a alguien de confianza dónde estarás. El coqueteo puede prender bonito sin que tengas que correr ni fingir una personalidad que no es la tuya.
Un amor atrevido del pasado quizá vuelva a mandarte señales. Antes de contestarle con el mismo entusiasmo de antes, recuerda cómo terminó aquello y qué tendría que ser distinto ahora. Puedes sentir curiosidad sin abrirle de inmediato la puerta de tu casa, de tu cama y de tus decisiones. Si solo quiere repetir una historia que ya conoces de memoria, tú sabrás si te divierte leerla otra vez o si prefieres estrenar capítulo.
También traes un sueño personal al que le has puesto tanto peso que cada demora te parece una derrota. Divide el proyecto en una tarea que puedas terminar esta semana y otra que requiera ayuda o aprendizaje. Avanzar lento cuenta, aunque nadie te aplauda todavía. Si pruebas suerte en un juego de azar, fija un monto pequeño y no lo confundas con un plan para pagar cuentas; la buena racha más segura será cuidar lo que ya tienes. Escorpión, ponle fuego a tus ganas y tantita pausa a tu lengua: así tu impulso te moverá hacia adelante sin chamuscar a quienes quieres.

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