Has recibido varios chingadazos de la vida y seguramente todavía faltan algunos, porque mientras uno esté respirando nadie tiene garantizado caminar sobre pétalos de rosa. La diferencia es que ahora ya no te tumban como antes. Las decepciones te han enseñado a levantarte más rápido, a identificar quién vale la pena y, sobre todo, a no entregar el corazón con instructivo, garantía y devolución incluida. Nomás cuidado con endurecerte demasiado, porque una cosa es aprender y otra convertirte en piedra para que nadie vuelva a acercarse.
Traerás la hormona bastante alborotada y podrías sentir atracción por alguien que normalmente ni siquiera considerarías. Antes de cometer una barbaridad por cinco minutos de calentura, piensa en las consecuencias. Si tienes pareja, mide bien tus movimientos porque una aventura, mensaje comprometedor o conversación fuera de lugar podría convertirse en un problemón. Y si estás soltero, disfruta lo que quieras, pero deja las cosas claras desde el principio para que después nadie salga diciendo que ya hasta nombres para los hijos había escogido.
También deberás cuidar muchísimo lo que dices frente a tu pareja. Se te podría escapar un comentario, comparación o referencia relacionada con alguien del pasado y ahí sí vas a querer tragarte las palabras con cuchara. No necesitas contar absolutamente todo lo que alguna vez hiciste. Hay información que aporta confianza y otra que solamente sirve para abrir un pleito que estaba muy tranquilo descansando.
Un amor del pasado podría reaparecer mediante mensaje, encuentro inesperado o noticias que te lleguen por terceras personas. Lo interesante será descubrir que aquello que anteriormente te movía hasta las pestañas quizás ya no te provoca lo mismo. Ahí comprenderás cuánto has avanzado. Sin embargo, si todavía existe alguna herida, no confundas nostalgia con ganas de regresar. Uno también extraña lugares donde sabe perfectamente que ya no debería vivir.
No te quedes con ganas de disfrutar la vida esperando el momento perfecto. Algunas personas que hoy forman parte de tu camino mañana podrían tomar otro rumbo. Disfruta las buenas conversaciones, las reuniones, los viajes y esos momentos sencillos que muchas veces das por sentado. No todo tiene que convertirse en algo permanente para haber valido la pena.
Otro asunto que necesitas corregir es tu facilidad para reaccionar cuando escuchas un chisme. Te cuentan media historia y tú solito completas la otra mitad, haces coraje, sacas conclusiones y casi organizas el velorio sin comprobar quién se murió. Antes de reclamar o mandar a alguien a la fregada, investiga qué sucedió realmente. Una información mal contada podría ocasionarte un distanciamiento completamente innecesario.
Y bájale a ese humor de perro que últimamente cargas. Hay momentos en los que ni tú mismo te soportas, pero esperas que los demás adivinen qué demonios te sucede. Si estás cansado, dilo; si algo te molestó, háblalo; y si simplemente necesitas espacio, pídelo. No conviertas a quienes te quieren en costales de boxeo de frustraciones que ellos ni provocaron.
Dedica más tiempo a tu imagen y bienestar. Un cambio de ropa, cabello, ejercicio o rutina podría levantarte muchísimo el ánimo. No se trata de vivir para impresionar gente, sino de recuperar esa seguridad que aparece cuando te miras al espejo y te gusta lo que ves.
En cuestiones laborales podrías recuperar motivación después de días pesados. Un pendiente comenzará a destrabarse y eso te permitirá concentrarte en algo que habías dejado de lado. Cuida tus gastos por impulso, porque podrías querer compensar el estrés comprando cosas que después ni vas a utilizar.
Tu mayor lección será dejar de permitir que lo viejo controle lo nuevo. El pasado sirve para consultar, no para mudarte nuevamente ahí. Aprende de tus errores, conserva lo que te hizo crecer y manda a la chingada todo aquello que solamente regresa para quitarte la tranquilidad que tanto trabajo te costó recuperar.

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