Deja de estar dejando las chingadas cosas para mañana, porque se te está haciendo costumbre decir “al rato”, “mañana comienzo” o “cuando tenga tiempo”, y mientras tú sigues esperando el momento perfecto, los pendientes se te están reproduciendo como conejos. Hay asuntos personales, laborales y hasta económicos que necesitan atención inmediata. No porque todo vaya a salir mal, sino porque seguir aplazando decisiones terminará convirtiendo problemas pequeños en unos pinches problemotas que después te costará el doble resolver.
Una de tus mayores distracciones serán las redes sociales. Entras al Facebook nomás a revisar una notificación y cuando acuerdas ya sabes quién terminó con quién, quién volvió con el ex, quién se embarazó, quién anda vendiendo terrenos y hasta quién subió una indirecta para la comadre. Está bien distraerte, pero tampoco chingues: mientras investigas vidas ajenas, la tuya está esperando que le hagas caso. Ponte horarios, organiza tus prioridades y termina primero aquello que realmente puede mejorar tu economía, tranquilidad o futuro.
Traes capacidad suficiente para resolver varias cosas que tienes atoradas, pero necesitas dejar de comenzar veinte asuntos al mismo tiempo. Escoge una prioridad, termínala y después continúa con la siguiente. Vas a notar que recuperar el control de tus pendientes también te ayudará a dormir con la cabeza menos acelerada.
Se marca un viaje, salida o escapadita que podría surgir mediante una invitación o plan que inicialmente no tenías contemplado. Te vendrá de maravilla para cambiar de ambiente y sacudirte el estrés que has acumulado. Además, podría presentarse una situación bastante sabrosa con alguien que te atrae. No se descarta romance, calentura y hasta final feliz, porque traerás la hormona queriendo hacer horas extras. Disfruta lo que se presente, pero no confundas una noche emocionante con una promesa de amor eterno.
En el terreno sentimental necesitas dejar de hacerte güey con una persona que lleva tiempo demostrándote cariño. Has podido acostumbrarte tanto a su atención que comienzas a verla como algo garantizado, y ahí está el peligro. Nadie tiene obligación de esperarte eternamente mientras decides si quieres entrar, salir o quedarte parado en la puerta.
Podría aparecer competencia alrededor de esa persona y entonces sí te van a entrar los celos hasta por las orejas. Antes de reclamar algo que nunca cuidaste, pregúntate qué has hecho tú para demostrar interés. Si verdaderamente te importa, habla claro y comienza a corresponder. Si no quieres nada serio, también dilo, porque tener a alguien esperando mientras tú ves qué más aparece es jugar con fuego y luego terminas chillando porque te quemaste hasta donde no te daba el sol.
También necesitas hacer una limpia de amistades. Hay alguien que se muestra muy interesado en tus asuntos, pero no necesariamente porque quiera verte bien. Aprende a distinguir entre quien pregunta para ayudarte y quien pregunta para después llevar el chisme calientito. No necesitas pleitos ni indirectas; simplemente deja de darle información privilegiada a gente que debería quedarse en recepción.
Finalmente, bájale dos rayitas a las fiestas, al alcohol y principalmente a las desveladas. Tu cuerpo necesita recuperación y le debes un friego de horas de sueño. No puedes andar tres noches durmiendo poco y después querer arreglarlo con una dormida de doce horas como si fueras celular conectado al cargador.
Diviértete, échate tus tragos y disfruta cuando corresponda, pero aprende a escuchar tu cuerpo. Esta etapa te pide equilibrio: atender responsabilidades, cuidar a quien sí te quiere, alejarte de gente hipócrita y descansar antes de que el cansancio te cobre intereses. Primero arregla tu desmadre y después sal a celebrar; hasta la cerveza sabe más buena cuando no tienes quince pendientes sentados contigo en la mesa.

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