El pasado podría regresar con cara conocida y palabras que vas a reconocer desde el primer mensaje. Una persona que estuvo ausente, lejana o bastante distante podría buscar nuevamente acercamiento contigo. Antes de aventarte de cabeza porque todavía te mueve el tapete, pon todo en la chingada balanza y recuerda la historia completa, no solamente las partes bonitas. Si consideras que vale la pena volver a comer recalentado, adelante, pero primero revisa que no esté echado a perder porque después ahí andas con indigestión sentimental y preguntándote por qué volviste a caer.
Si esa persona realmente quiere regresar a tu vida tendrá que demostrar con hechos qué ha cambiado. No aceptes promesas fabricadas al vapor ni el clásico “ahora sí será diferente” sin pruebas. Mantén la mente abierta y observa cómo se comporta cuando las cosas no salen como quiere; ahí conocerás si verdaderamente maduró o solamente aprendió un discurso nuevo.
Las noches podrían convertirse en tu peor consejera. Cuando todo se queda en silencio comenzarás a recordar conversaciones, personas y situaciones que durante el día ni te preocupaban. Aguas con agarrar el celular después de cierta hora porque podrías terminar mandando mensajes que en plena luz del día jamás enviarías. Si te entran ganas de escribirle a alguien del pasado a las dos de la mañana, escribe primero el mensaje en notas, duérmete y léelo al despertar. Probablemente hasta te persignes de la mamada que ibas a mandar.
En cuestiones laborales vienen cambios que inicialmente podrían sacarte de balance. Podrían modificar responsabilidades, horarios, equipo de trabajo o la manera en que realizas determinada actividad. No te cierres. Algunos de esos movimientos podrían colocarte en una posición mucho más conveniente durante las próximas semanas. Aprende lo necesario y demuestra que sabes adaptarte sin hacer drama por cada modificación.
También existe posibilidad de emprender algo con una amistad o familiar. La idea podría sonar bastante atractiva, pero antes de poner dinero sobre la mesa definan responsabilidades, porcentajes y expectativas. Los negocios entre personas cercanas pueden funcionar muy bien siempre que las cuentas estén más claras que agua de garrafón. No quieras arreglar después con cariño lo que debió quedar establecido desde el principio.
Una invitación a viaje podría aparecer de manera inesperada. Si tus posibilidades económicas lo permiten, considérala porque ese movimiento podría ayudarte a despejar la cabeza y hasta ponerte en contacto con personas interesantes. También comienzan a marcarse posibilidades relacionadas con cambio de casa, vehículo o una compra importante, pero no tomes decisiones solamente por emoción.
En cuestiones económicas necesitarás distinguir entre inversión y capricho. Eres capaz de justificar cualquier compra diciendo que “te va a servir después”. Haz números antes de endeudarte. Algunos proyectos que quieres realizar necesitan paciencia y planeación, no aventar dinero como si estuvieras echándole monedas a una fuente para pedir deseos.
Si te sientes agotado, encabronado o emocionalmente saturado, procura no tener conversaciones importantes en ese estado. No significa aislarte de todo mundo, sino saber cuándo necesitas unas horas para acomodar tus pensamientos antes de abrir el hocico y complicar las cosas. Una palabra dicha desde el cansancio puede provocar un problema que después tendrás que resolver con veinte explicaciones.
Sentimentalmente comenzarás a ver situaciones con mucha mayor claridad. Esta vez procura escuchar también al cerebro y no dejarle todas las decisiones al corazón, porque ese cabrón cuando se enamora firma contratos sin leer las letras chiquitas.
Durante estos días podrías descubrir que uno de tus proyectos necesita una modificación importante para funcionar. No interpretes cambiar de estrategia como rendirte. A veces la meta sigue siendo la misma, solamente necesitas agarrar otra carretera.
Se aproximan movimientos que podrían cambiar varias piezas de tu vida casi al mismo tiempo: trabajo, viajes, proyectos y decisiones sentimentales. No quieras resolver todo en un solo día. Analiza qué te deja crecimiento y qué solamente te traerá dolores de cabeza.
Y cuando el pasado toque nuevamente la puerta, recuerda algo: extrañar a alguien no significa automáticamente que debas recuperarlo. Algunas personas regresan para quedarse y otras solamente vuelven para comprobar si todavía encuentran abierta la misma puerta que anteriormente cerraron de un portazo.

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