Si esa persona no sabe reconocer el amor, el tiempo y el esfuerzo que inviertes para verla bien, entonces estás con la persona equivocada. No importa cuánto te desvivas ni cuántas maromas hagas para mantener la relación; cuando alguien no quiere valorar, hasta lo más bonito le parece obligación. El día que dejes de conformarte con respuestas a medias, llamadas cuando se acuerdan de ti y cariño administrado con gotero, comenzarás a madurar emocionalmente. No necesitas cualquier chingadera para sentirte completo. Quien quiera compartir su vida contigo también tendrá que ensuciarse las manos construyendo la relación.
Deja de mendigar amor, atención y explicaciones. Tú sabes lo que vales, aunque a ratos se te olvide cuando alguien te mueve el tapete. Eres una persona capaz de levantarse con dignidad, así que no te rebajes persiguiendo a quien disfruta tenerte detrás. Tu cambio más importante será comprender que poner límites no te vuelve mala persona ni significa que hayas dejado de amar. Simplemente indica que ya no estás dispuesto a sacrificar tu tranquilidad para que otro viva cómodamente a costa tuya.
Se aproximan modificaciones profundas en tu manera de mirar la vida. Situaciones que antes tolerabas por evitar problemas ahora comenzarán a incomodarte más de la cuenta. Esto te ayudará a poner un alto a comentarios, exigencias y vínculos que drenan tu energía. Algunas personas reaccionarán como si hubieras cambiado para mal, cuando en realidad solamente perdiste el miedo a decir que no. No des explicaciones interminables. Quien respeta tus decisiones no necesita un discurso de cuarenta páginas; quien quiere manipularte tampoco quedará satisfecho aunque se lo presentes con dibujos.
En el trabajo será indispensable organizarte, porque varios pendientes podrían juntarse y armarte un desmadre difícil de resolver. No confíes en que después tendrás tiempo de sobra. Atiende primero lo urgente, confirma fechas y guarda comprobantes de lo que entregues. Una distracción o una tarea olvidada podría hacerte quedar mal frente a alguien importante. Si necesitas apoyo, pídelo antes de que el agua te llegue al cuello. Querer resolverlo todo a última hora solamente te dejará corriendo como gallina sin cabeza.
Una amistad del pasado podría regresar arrepentida y con ganas de retomar el contacto. Esta vez no habrá necesidad de decidir inmediatamente si merece entrar de nuevo. Permite que sus acciones hablen durante un tiempo. Casi al mismo tiempo podría reaparecer un antiguo amor con palabras bonitas, recuerdos selectivos y el mismo dolor de cabeza bajo el brazo. No confundas nostalgia con destino. Si el motivo de la separación sigue intacto, regresar sería repetir la película sabiendo perfectamente que el final te cayó gordo.
Tu vida íntima podría ponerse movidita. Existe la posibilidad de que una amistad cruce la línea y termine entre las sábanas, o de que aparezca una experiencia compartida, incluido ese famoso beso de tres que tanto morbo despierta. Si eres adulto, todos están de acuerdo y verdaderamente lo deseas, disfruta sin culpa; pero establece límites, utiliza protección y no hagas nada por presión o para retener a alguien. Si notas molestias, lesiones, secreciones o cualquier cambio inusual en tus zonas íntimas, suspende los encuentros y busca revisión médica. La pena no cura infecciones y hacerse el desentendido puede complicarlas.
También se marcan viajes o traslados que podrían sacarte de la rutina. Planea horarios y evita conducir con prisa, sueño, alcohol o el teléfono en la mano. Presta atención al caminar en superficies mojadas, escaleras y lugares poco iluminados, porque una caída tonta podría arruinarte varios planes. Esta etapa viene para enseñarte a elegir mejor: pareja, amistades, placeres y prioridades. Disfruta lo que te hace bien, pero no vuelvas a hipotecar tu dignidad por compañía. Cuando reconozcas tu propio valor sin necesitar que alguien más lo confirme, comenzarás a atraer relaciones mucho más claras y recíprocas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario